Cómo elegir agregados para base y sub-base: granulometría, desgaste y limpieza

By Rolando Choque Vargas

La base y la sub-base reparten las cargas del tránsito hacia la subrasante, y su desempeño depende casi por completo de la calidad del agregado. Elegir solo por precio por metro cúbico es un error frecuente: un material barato que no cumple granulometría obliga a repetir trabajos de compactación y nivelación.

Empieza por la granulometría. La curva debe estar dentro del huso que fija la especificación del proyecto; un exceso de finos retiene humedad y pierde capacidad de soporte, mientras que la falta de finos impide el acomodo de las partículas y dificulta la compactación. Pide los resultados del último ensayo del banco, no uno de hace un año.

El segundo control es la resistencia al desgaste, medida con el ensayo Los Ángeles, y la durabilidad frente a sulfatos. Un agregado blando se rompe bajo el rodillo y cambia su granulometría ya colocado. Complementa con el equivalente de arena y el índice de plasticidad de los finos, que revelan presencia de arcillas.

También importa la forma de las partículas. Los agregados chancados, con caras fracturadas, se traban mejor que las gravas de río redondeadas y dan mayor estabilidad. Si el proveedor lava el material, confirma que no quede humedad excesiva al momento de la entrega, porque complica el control de la humedad óptima.

Antes de comprar volúmenes grandes, solicita una muestra, hazla ensayar en un laboratorio independiente y verifica que la capacidad de despacho del proveedor sostenga el ritmo del frente de obra.

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