Señalización vial en temporada de lluvias: visibilidad, reflectividad y mantenimiento

By Lucía Terrazas Benítez

Con lluvia, niebla y poca luz, la señalización deja de ser un complemento y se convierte en la principal ayuda del conductor. Una señal sucia o con la lámina reflectiva degradada pierde gran parte de su visibilidad justo cuando más se necesita, sobre todo en tramos de curva y en pasos de quebrada.

La reflectividad se mide con un retrorreflectómetro y se compara con el mínimo que exige la clase de lámina instalada. Un recorrido nocturno de inspección, con linterna a la altura de los ojos del conductor, permite detectar señales opacas, torcidas o cubiertas por vegetación antes de que provoquen un incidente.

La limpieza es la tarea más barata y con mayor efecto: lavar las placas con agua y detergente suave, sin abrasivos, recupera buena parte del brillo. Verifica también el anclaje de los postes, porque el suelo saturado reduce la sujeción y el viento puede inclinar las señales altas.

En la demarcación horizontal, las líneas desgastadas pierden contraste con el pavimento mojado. Programa el repintado con esferas de vidrio antes del período de lluvias y refuerza las zonas críticas, como curvas cerradas, intersecciones y accesos a puentes, con tachas reflectivas.

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