Mantenimiento preventivo de pavimentos: qué hacer antes de la temporada de lluvias

By Lucía Terrazas Benítez

En el altiplano y en los valles, la mayor parte del deterioro de un pavimento ocurre cuando el agua encuentra una grieta. Por eso el mantenimiento preventivo, que cuesta una fracción de una rehabilitación, debe programarse antes de que empiece la temporada de lluvias y no después de los primeros baches.

El primer paso es un recorrido de inspección con registro fotográfico: fisuras longitudinales y transversales, piel de cocodrilo, ahuellamiento, desprendimiento de agregado y estado de las banquinas. Conviene medir y localizar cada falla, porque el tipo de daño define la solución y el orden de prioridad.

Las fisuras de menos de 6 mm se sellan con material asfáltico modificado, previa limpieza con aire a presión y secado. Los baches se corrigen cortando el área en forma rectangular, retirando el material suelto, aplicando riego de liga y compactando la mezcla en capas. Un bache parchado sin compactación adecuada reaparece en semanas.

Lo que más se olvida es el drenaje. Cunetas obstruidas, alcantarillas con sedimento y bordes sin pendiente dejan el agua sobre la calzada y debilitan la base. Limpiar y perfilar el sistema de drenaje antes de las lluvias suele aportar más a la vida del pavimento que cualquier parche.

Finalmente, documenta lo hecho: fecha, ubicación, material y cantidades. Un historial de intervenciones permite planificar el presupuesto del próximo año y demostrar ante el contratante que el mantenimiento rutinario se cumplió.

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