Mezcla asfáltica en caliente o en frío: criterios para decidir
Por Rolando Choque Vargas

Ambas mezclas tienen su lugar en una obra vial, y la decisión correcta depende del volumen, del clima, de la distancia a la planta y de la urgencia. No existe una mejor en términos absolutos; hay una más adecuada para cada intervención.
La mezcla en caliente se produce y se coloca a temperaturas altas, lo que da mejor compactación, mayor durabilidad y un comportamiento predecible bajo tráfico pesado. Es la opción para carpetas de rodadura nuevas, repavimentaciones de tramos largos y vías con alto flujo de vehículos de carga.
La mezcla en frío, elaborada con emulsión, se puede almacenar y colocar sin calentamiento. Sirve para bacheo de emergencia, trabajos en sitios lejanos a la planta y mantenimiento menor. A cambio, su resistencia inicial es menor y requiere tiempo de curado, por lo que no es recomendable en vías muy cargadas.
A la hora de decidir, considera la temperatura ambiente durante la colocación, porque en altura el enfriamiento de la mezcla caliente durante el transporte es un riesgo real. Si el trayecto de la planta a la obra supera las dos horas, conviene transportarla cubierta y verificar la temperatura al descargar.