Drenaje en caminos de altura: cunetas, alcantarillas y geotextiles
Por Lucía Terrazas Benítez

Un camino de montaña sin buen drenaje se destruye con rapidez: el agua erosiona los taludes, satura la subrasante y arrastra el material de la plataforma. Antes de pensar en espesores de pavimento, conviene asegurar que el agua tenga por dónde salir de la vía.
Las cunetas deben tener pendiente suficiente para evitar sedimentación y revestirse en los tramos de mayor velocidad de flujo. Las alcantarillas de alivio se ubican a intervalos regulares en tramos largos de pendiente, y su diámetro se define con el caudal de diseño, no por costumbre. Las cabeceras de entrada y salida necesitan protección contra socavación.
En suelos finos y saturados, el geotextil de separación evita que la subrasante contamine la capa granular y prolonga la vida de la base. Debe instalarse con traslapes suficientes y sin arrugas, y cubrirse pronto para protegerlo de la radiación ultravioleta.
Tras cada lluvia fuerte, revisa las obras de drenaje y retira sedimentos y escombros. Un mantenimiento sencillo y constante de cunetas y alcantarillas cuesta muy poco frente a la reposición de una plataforma dañada por un solo evento.